Friday, January 14, 2011

Cuatro pláticas sobre la humildad

— El orgulloso es como el grano de trigo metido en el agua: se hincha, crece. Exponed ese grano al sol o al fuego: se seca y  arde. El humilde es como el grano de trigo puesto en tierra buena: se encoge, se rompe, desaparece y muere para reverde­cer en el cielo.
— La recogida de olivas se hace con gran cuidado: amontonan todas las caídas para extraer el aceite. Busca por todas partes con cuidado sin igual las ocasiones de practicar la humildad.
— Fíjate en las abejas: vuelan de flor en flor, luego entran en la colmena a fabricar la miel. Imítalas, recoge por todas partes el jugo de la humildad.
 La miel es dulce; la humildad es del gusto de Dios y hace que otros lo gusten también.


— Trabajar todos los días por adquirir la humildad. Cuan­do uno se olvida de regar los árboles recién plantados, los ár­boles mueren. Si te olvidas de ejercitarte todos los días en la práctica de la humildad, el árbol de tu alma se secará.


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