Saturday, September 25, 2010


El episodio más delicado e íntimo fue ciertamente, aquel que le sucede en una ocasión, es un pequeño incidente doméstico. A la pequeña le habían regalado unos pajaritos en una jaula, ella quería cuidarlos pero no era capaz de hacerlo y pretendiendo bañarlos como se bañan a los bebés, todos los pajaritos murieron.

         Mientras los enterraba ella sintió agitarse su corazón de pesar, pero una voz interiormente le dice: “Mira, todo pasa! Pero si tú quieres entregarme tu corazón, yo permaneceré siempre contigo”.
         Era todavía muy pequeña, pero nunca olvidará aquella voz.


Cuando sentía la tristeza de la lejanía de Dios, la oían pronunciar oraciones parecidas a salmos bíblicos, con el mismo ritmo y con similar belleza, pero eran compuestos por ella, ella que no sabía ni leer ni escribir.
Salmo de contemplación:
         ¿Con qué puedo compararme, Señor?
         con los pajaritos implumes en su nido,
         si el padre y la madre no les dan su alimento
         mueren de hambre
         Así mi alma, Señor
         sin Ti
         no tengo apoyo
         no puedo vivir.
         ¿Con qué me compararé, Señor?
         Con un pequeño grano de trigo, sepultado en tierra.
         si el rocío no lo diseta
         y el sol no lo calienta
         el grano se marchita y muere.
         Pero si Tú lo regalas
         con la dulzura del rocío
         y el calor de tu Sol
         de la pequeña semilla
         plena de linfa y de vigor
         brotarán raíces
         y germinará un tallo
         fuerte en frutos abundante.
         ¿Con qué me compararé, Señor?
         Con una rosa cortada
         que al instante en la mano se marchita
         y pierde su aroma.
         Pero unida a su tallo
         permanece fresca y brillante
         intacta en su aroma.
         Guárdame en Ti, Señor,
         y comunícame tu Vida!
                  ¿Con qué te compararé, Señor?
         Con la paloma que proporciona alimento a sus pequeños,
         con una tierna madre
         que alimenta a su criatura.”




Monday, September 20, 2010

Extractos de Pensamientos de Sor Maria de Jesús Crucificado

La Santidad no es la oración,ni las visions ni  las revelaciones,ni la ciencia de hablar   bien, ni los cilicios, ni las penitencias;...es la Humildad.

Si tú quieres ser grande, hazte pequeña

 El  corazón humilde es el vaso, el Cáliz que contiene a Dios.

En el infierno hay toda clase de virtudes, pero no existe la humildad. En el cielo hay toda clase de defectos, pero no existe el orgullo.

La humildad posee  la alegría en este mundo y en el otro.
Si tienes sed y alguien te regala un vaso de agua, ofrécelo a tu hermano que está sediento.

 Si bien es cierto que tú tienes más sed que él. Pero tú tienes la certeza que Dios te dará de beber en su Mano.

Sólo el Amor puede saciar el corazón del hombre
Donde hay caridad, Dios también está presente allí. Si tú piensas a hacer el bien a tu hermano...

Dios pensará en ti. Si tú construyes un cielo para tu hermano... el cielo será para ti.
La caridad es el manto que cubre todo.

Yo deseo tener un corazón más grande que la tierra y el mar para amarte...

 Oh  Dios mío! El hombrees más precioso a los ojos de Dios que un hijoprimogénito.

Toda persona, en el mundo, o en las comunidades, que invoque al Espíritu Santo y practique esta devoción, no morirá en el error.

Invocad la Paloma de fuego al Espíritu Santo Quien inspira todo.
 Yo deseo ardientemente que digas a los sacerdotes que si ellos dicen una vez al mes, la Misa al Espíritu Santo, le rendirán honor.

El Señor me mostró todo yo vi la Paloma de Fuego.

Si tú quieres buscarme, conocerme y seguirme, invoca la Luz, o sea al Espíritu Santo.

Yo quisieraunos labios purificados al fuego para decirel Nombre de María,y una pluma de oro para escribirlo.

  Oh! Cuán agradable ha sido la fe de María ante Nuestro Padre Celestial! Por su fe, Ella hizo crecer, cada día en Ella, a Jesús.

A los pies de María mi Madre querida, yo reencuentro la Vida.

 El Ave María forma un grano de trigo; el Gloria al Padre, forma la espiga. Y  cuanto más ferviente es el Ave María...el grano es más grande y espeso.

Oh todos cuantos sufren vengan a María

Oh cuanto quisiera dar mi sangre por la Iglesia, yo ofrezco todo por Ella, por la unión, por el triunfo de la Iglesia...

Yo soy hija de laSanta Iglesia: Ella es mi Madre

Yo tomo las alas de mi Salvador. Yo veo a toda la tierra que me llama Santa.

Sunday, September 19, 2010

Beata María de Jesús Crucificado Carmelita descalza 1846-1878

La hermana María de Jesús Crucificado, (Mariam Baouardy, 1846 – 1878), “la arabita”, como la llamaban, o “la pequeña nada”, como ella misma se llamaba, hermana conversa del Convento de Belén, fue inmensamente enriquecida por el Señor con virtudes heroicas, gracias místicas y fenómenos extraordinarios al punto de ser reconocida bellamente en la expresión del  escritor francés Maurice Barrès como “un alma en un cuerpo de asunción, incapaz de vértigos al momento de ser elevada al cielo”.

Después de la muerte prematura de doce hermanitos, Mariam fue el fruto de un voto hecho por sus padres a la Virgen María. Ella entra al mundo el cinco de enero de 1846 en Abellin (cerca de Nazareth) y fue bautizada según el rito greco-católico.

Su infancia y su adolescencia conocieron innombrables peripecias. Después de ser conducida de Alejandría a Jerusalén, de Jerusalén a Beirut, la Mano de Dios la llevó hacia los campos de Francia en Marsella. En junio de 1867, entró al Carmelo de Pau.

Aun novicia, en 1870, fue enviada a colaborar en la Fundación del primer monasterio de Carmelitas en la India. El 21 de Noviembre de 1871, ella hace la profesión de sus votos: De la primera profesión de una hermana carmelita en la India.


Después de muchas dificultades regresa a Pau en noviembre de 1872. Pero, en 1875 ella parte para su Tierra natal, con un grupo de religiosas, con el fin de fundar un Monasterio en Belén, la ciudad de David y de Jesús. El 21 de noviembre de 1876, inauguraron el nuevo Carmelo dedicado al Niño Jesús. Víctima de una caída, mientras cumplía con un acto de caridad hacia los obreros del Monasterio, se fracturó el brazo izquierdo. Esta lesión fue la causa de la gangrena que, en tres días la llevó al cielo, entregando su alma a Dios el 26 de agosto de 1878, a la edad de 32 años, 6 meses y 21 días.

María de Jesús Crucificado dejó en todos aquéllos que la conocieron: religiosos, eclesiásticos, laicos, católicos, ortodoxos y musulmanes, una impresión inefable y una reputación plena de luminosa santidad.